"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

06 abril 2009

Enigmas sin resolver...









"La explosión de TUNGUSKA"

30 de junio de 1908. Una gran bola de fuego surcó en el amanecer los cielos de Siberia, causando momentos después una terrible explosión sobre el valle rocoso del río Tunguska, estimada en una potencia igual al de una bomba nuclear de 15 megatones.






El epicentro se produjo a 62 grados de Latitud Norte y 101 grados de Longitud Este, en el área del río Tunguska a 90 kilómetros al norte de la localidad de Vanavara (hoy Rusia). Es en sí un área deshabitada, de frondosa vegetación. En fracciones de segundo, la zona de 2000 kilómetros cuadrados quedó hecha añicos. La onda expansiva se sintió hasta en un radio de 1000 kilómetros (hasta el tren Transiberiano tuvo que parar su marcha). Carbonizó los árboles y los animales perecieron de inmediato produciendo una gran columna de gases y humo que llegaron hasta los 20000 metros de altura. Misteriosamente no se encontró hoyo alguno en el valle.





Horas más tarde una extraña luminiscencia se levantó en los cielos, siendo vista por todo el hemisferio norte del planeta durante varias noches. De forma increíble, y ante la grandiosidad del suceso, en Rusia no le tomaron mayor importancia.

No fue sino hasta años después cuando se realizaron las investigaciones del caso, pero el desinterés duró varias décadas. Mientras más se investigaba, más dudas quedaban sobre el origen de la explosión: desde un cometa, pasando por pruebas de bombas atómicas y hasta naves espaciales, lo único cierto es que hasta hoy no hay una explicación totalmente certera sobre qué pasó aquella mañana de 1908, hace casi cien años.











"El sudario de TURIN"



Se dice que cuando Jesús fue crucificado, su cuerpo se envió a una cueva donde fue cubierto con una manta. Al tercer día, cuando unas mujeres fueron a visitar la cueva, no encontraron nada, salvo el sudario marcado con su cuerpo.

No se supo nada del lienzo hasta el año 525 o 544, cuando la tela se encontró en medio de las piedras durante las obras de reparación de la muralla de Edesa. El sudario se puso en ese lugar por órdenes del rey Abgar V, cuando le atribuyó a éste el milagro de su curación de la lepra negra. A partir de entonces surgió una controversia sobre si la imagen que esta tela es la de Jesucristo, discusión que sigue en nuestros días.
En el año 944 el sudario fue trasladado desde Edesa a Constantinopla, porque se quería como protección ante el avance musulmán exponiéndolo todos los viernes. Durante las cruzadas el lienzo desapareció (comienzos del siglo XIII) desconociéndose su paradero; aunque se sabe de documentos que confirman que fue llevado a Turín. No fue sino hasta el año 1357 cuando el sudario fue expuesto en la iglesia de Lirey, a unos 150 kilómetros de París. Godofredo de Charny, el caballero que rescató la sábana, nunca explicó cómo la obtuvo luego de estar desaparecida 150 años. Investigaciones indican que los templarios la robaron de Constantinopla y la conservaron hasta 1291 en la fortaleza de San Juan de Acre para luego ser llevada a la templaria de Villenueve-du-Temple, en París. Luego la reliquia fue trasladada a la iglesia de Chambéry.
En la noche del 3 de diciembre de 1512 se produjo un incendio en la iglesia afectando el sudario; perdiéndose los hombros y uno de los codos, siendo enmendado por las monjas clarisas. La figura se distorsionó debido al uso de agua para aplacar el fuego.

El delicado estado de salud de San Carlos Bonomeo hizo que el sudario fuera transportado hasta Turín en 1578 para que pueda venerarla sin tener que ir hasta Francia. Además, había una promesa de llevarla a la ciudad italiana si es que la peste que atacaba Milán desaparecía. El lienzo no dejaría Turín hasta el día de hoy, adquiriendo el nombre de "Santo Sudario de Turín". En 1694 se construyó una capilla exclusivamente para el cuidado del sudario. Desde entonces estuvo bajo siete llaves, nadie podía verla por ningún motivo.

En 1888, la Iglesia dio permiso a un profesional para que le tomara una foto para ser analizada, ante las sospechas de la autenticidad de la imagen. Durante el siglo XX, la controversia sobre si el cuerpo impreso en el sudario era verdaderamente de Jesucristo se hacían más fuertes. Sólo en 1988 el sudario fue abierto nuevamente a las investigaciones y sometido a pruebas de Carbono 14, la cual determinaron que el sudario es del siglo XIV, justo en la época del incendio. Los creyentes de la autenticidad del sudario indican que por efectos del incendio las pruebas de Carbono 14 podrían distorsionarse. Cinco años antes, el Santo Sudario se convirtió en propiedad del Vaticano.

En 1989 otras investigaciones indicaron que las pruebas de Carbono 14 estaban mal interpretadas debido al incendio ocurrido en 1512, siendo imposible utilizar este método para saber la antigüedad del sudario. Más bien se confirmó que se trata de los restos de un ser humano al encontrarse microbios en la tela. En 1997 un nuevo incendio puso en peligro el lienzo, pero no sufrió daños.

Probada la autenticidad de la imagen proyectada en la sábana, sólo queda resolver el misterio de si aquella pertenece a Jesucristo. Tal vez esto nunca se esclarezca, pero lo cierto es que el Santo Sudario de Turín es uno de los tesoros más valiosos del mundo cristiano.





Las coincidencias entre el Titanic y el libro de la " Futilidad"




Es conocida la tragedia del Titanic, impresionante barco de pasajeros que se hundió en su viaje inaugural luego de chocar con un iceberg, el 14 de abril de 1912. Pero 14 años antes, el novelista Morgan Robertson tuvo una terrible pesadilla que consistía en un inmenso barco, considerado indestructible, que se hundió en su viaje inaugural causando una gran tragedia. Robertson consideró este sueño tan real, que decidió plasmarla en una obra intitulada "Futilidad". El libro se publicó ese mismo año (1898), y las coincidencias con el naufragio del Titanic son increíbles:



El nombre del barco de la obra se llamaba Titán.

El apellido del capitán de la nave en la novela y la realidad era el mismo: Smith.

En el libro y en la realidad, el barco era considerado insumergible.

En el libro y en la realidad, el barco era el más lujoso de su tiempo.

En el libro, la eslora del Titán era de 243 metros. El Titanic tenía una eslora de 268 metros.

En el libro, el Titán pesaba 75000 toneladas. El Titanic pesaba 66000.

El Titán y el Titanic tenían tres enormes hélices de propulsión.

En el libro, el Titán llevaba 24 botes salvavidas. El Titanic tenía 20.

En el libro, el Titán iba una velocidad de 25 nudos cuando chocó con el iceberg. El Titanic iba a una velocidad de 23 nudos.

El barco de la novela se hundía un día de abril en su viaje inaugural, horas después de chocar con un iceberg en el cuarto día de viaje.

En el libro y en la realidad, mucha gente murió debido a la insuficiente cantidad de botes salvavidas.


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mariposas

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