"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

20 abril 2009

"Hechos misteriosos"



"Las caras de Bélmez"...


Las caras de Belmez

Unos rostros de origen desconocido aparecieron hace casi treinta años en el suelo de la cocina de un pequeño pueblo en Jaén. Durante este tiempo centenares de miles de personas pasaron ante su mirada de piedra. Entre ellos, científicos, militares, filósofos, periodistas, ocultistas y toda una sociedad estremecida que intentó dar una explicación al suceso. Como esta no llegaba por ningún medio, el gobierno y la iglesia diseñaron una operación de acoso y derribo para aniquilar el mayor misterio de la parapsicología mundial.

Bélmez de La Moraleda (Jaén), 23 de Agosto de 1971

María Gómez Cámara apartó la sartén del negro fogón en un acto instintivo. Poco imaginaba esta humilde mujer de 52 años que ahí mismo, en la vieja superficie donde guisaba diariamente, se acababa de gestar el inicio del fenómeno mas complejo y apasionante de la parapsicología mundial.

En aquellos primeros momentos pensó incluso en que algún vecino malintencionado, o incluso sus propios hijos, aprovechando las fiestas patronales, le habían gastado una pesada broma dibujando un rostro tétrico y que miraba de frente en la alargada lasca del suelo de la cocina. En el exterior ya anochecía cuando sintió el miedo irreprimible que le producía aquella mirada siniestra que le observaba fijamente. María entonces salió al exterior de su casa y reunió a voz en grito a un nutrido grupo de personas con el fin de contarle lo ocurrido. Así, pocos minutos después, hombres y mujeres penetraban por el pasillo del numero cinco de la calle Rodríguez Acosta para comprobar, con una mezcla de sorpresa y horror como en el fogón había aparecido una cara.


Nuevos Rostros

La Pava aguantó lejías y alcoholes que la dueña y algunas vecinas le restregaron con el fin de borrarlas, pero todo fue inútil. El ayuntamiento decidió picarla y fue Miguel Pereira, hijo de la pareja, quien cansado ante tanta curiosidad la emprendió a golpe de pico contra la forastera. En pocos minutos una nueva lechada de cemento cubrió el pequeño hueco, y como si fuera un mal sueño, los habitantes de la casa y toda la vecindad recuperaron la ansiada tranquilidad, tranquilidad que solo duró siete días hasta que un nuevo rostro, prácticamente idéntico al primero apareció de nuevo en el fogón.

El albañil Sebastián Fuentes fue el encargado de recortar este segundo rostro, para depositarlo en una hornacina cubierta por una lámina de cristal. Los primeros análisis descartaron que la cara hubiese sido pintada, y la teoría de que aquello era una señal humana o demoniaca cobro adeptos en el pueblo. La historia era solamente conocida en el pueblo hasta que el 15 de septiembre un redactor del diario Jaén desplazado para cubrir un conflicto entre cooperativas aceiteras se encontró con la exclusiva de su vida. Tras llegar al domicilio y fotografiar al rostro, realizó una crónica donde se informaba por primera vez del insólito suceso. A partir de ese instante el suceso se convertiría en unos meses en una noticia de primera magnitud en todo el país. Detrás del Diario Jaén llego el Ideal de Granada y luego el Diario Pueblo, el mas vendido de los años setenta, llevando tres enviados especiales al pueblo para realizar sus crónicas.


Una historia sobrecogedora:

La casa de las caras tenía una historia oculta que nadie había querido o sabido desenterrar. El 18 de febrero del 72 el albañil Sebastián Fuentes comenzó las obras de excavación en la zona donde mas caras habían aparecido, hallando diversos restos óseos, que resultaron ser parte del esqueleto de adolescentes de hacia unos 170 años. Se sacaron cientos de huesos, multiplicando la creencia de que los cuatro dígitos aparecidos bajo la figura del "pelao" eran una fecha en la que se produjo un acontecimiento que explicase las apariciones.

Rápidamente los historiadores, para quitar hierro al feo asunto mostró las actas del ayuntamiento en las que se verificaba que en el lugar estuvo emplazada la iglesia de Beles, el cementerio, y retrocediendo años atrás una mezquita funeraria de los árabes, confirmando la presencia de restos óseos como algo normal.

Tras una ardua investigación se ha sabido que en 1858 vivían en la casa los abuelos maternos de Juan Pereira, Ramón Sánchez y su esposa María Antonia Martínez. Fue su hija Ramona de 9 años, la primera que percibió unos terribles quejidos que se escuchaban en el techo. Lamentos que iban acompañados de pisadas cansinas que realizaban siempre un mismo itinerario. Lo que en principio parecía una chiquillada fue motivo de preocupación cuando varios vecinos observaron una fantasmal figura que parecía un muerto en la entrada de la casa. Al mismo tiempo los enseres y cacharros de la casa saltaban y bailaban como por arte de magia. El suceso fue conocido por todo el pueblo y dio a la casa fama de encantada durante algunos años, fama que aumento al morir en una reyerta 2 comerciantes en la misma puerta de entrada tras coserse a cuchilladas.

El patriarca de la familia, Ramón Sánchez, falleció en aquella habitación, la mas baja y próxima al exterior diciendo al expirar: "esto tie que ser un alma de otro mundo". Una historia sobre cogedora, si añadimos que en 1978 y por su expreso deseo Juan Pereira fue descendido, momentos antes de fallecer a la habitación cocina que ya tenia mas de una docena de rostros entre los cuales murió el dueño de la casa.





Carabineros fotografian a un fantasma en Chile.

fotografía de un 'fantasma' que correspondería a un funcionario municipal fallecido en un accidente

Un carabinero captó el momento en que la imagen de un espíritu se posaba al lado de su propio cadáver, que había muerto minutos antes en un accidente de tráfico ocurrido en la ruta A-16, en Chile.





El 19 de julio del año pasado tuvo lugar en la carretera A-16 rumbo a La Tirana, un trágico y recordado accidente automovilístico: el que costó la vida a dos funcionarios de la Municipalidad de Iquique, Fernando Guerrero Tapia (50) y Alberto Adrián Galleguillos Monardez (43).
Estos se dirigían al poblado para traer a Iquique rejas y otras estructuras metálicas utilizadas en la fiesta religiosa celebrada en la comunidad, cuando colisionaron con la rampa de un camión manejada por un conductor ebrio.

Cerca de 15 minutos después del mortal choque, un carabinero tomó una fotografía, en la que los involucrados pudieron observar luego con estupor la imagen de un fantasma que se asemeja a la figura de Guerrero Tapia, a juzgar por las ropas que se le pueden reconocer. En la imagen, al espectro se le puede ver retirándose del sitio de los hechos.

Además, en el Departamento de Comunicaciones de la Municipalidad hay otra fotografía, tomada horas después del hecho y en el mismo lugar, donde cuatro trabajadores de la Municipalidad posan sin saber que hay una quinta presencia perfectamente visible, y que también se trataría de Guerrero Tapia.

"La fotografía tomada horas después del accidente y en el mismo lugar, donde cuatro trabajadores de la Municipalidad posan sin saber que hay una presencia perfectamente visible"

Situación extraña

Pedro Chamorro, jefe de Operaciones de la institución edilicia, era alguien muy cercano al funcionario Guerrero Tapia, a quien los cercanos llamaban "Cheo".
Confirma haber visto la fotografía, y subraya que "llama mucho la atención esa imagen, son cosas raras que uno no sabe cómo tomarlas". Agrega que "efectivamente hay algo en la fotografía, pero a veces se tiende a no creer todo".
Chamorro revela que muchas personas cercanas al funcionario, van a la tumba de éste, para pedirles favores, o simplemente para "ver si los puede ayudar".
Esto, porque Chamorro confirma que "el Cheo era una persona excepcional, nos unía gran amistad, alguien maravilloso, y todos quienes lo conocían sufrieron mucho con su muerte".
El profesional opina que "algo debe haber, él era muy querido y quizás por eso su presencia sigue ahí, aunque sea sólo en el recuerdo.






1 comentario:

Sony dijo...

lo de esta foto que tomaron los carabineros me parece algo impresionante,creo que debe ser la primera vez que alguien con una camara puede tomar una foto de un espiritu mirando su propio cuerpo muerto.ver para creer.
con las caras del pueblo de jaen tambien el hecho es misterioso,ya que aun no se sabe por que salen en aquella casa,todos supònen pero nadie da una respuesta exacta.
un besote amigaaaaaaaaaaa

papa noel

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