"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

15 abril 2009

"Hoy nos vamos de paseo por Guatemala"...me acompañan???



"El color no sabe de ordenes"


Sólo con decir Guatemala a uno se llena la boca. Hay nombres que saturan la imaginación. Color, selva, leyendas y una agradable sensación de sencillez, que se mantiene con el paso de los años. Siempre agrada el ver cómo este bello país regenera emociones que ya parecían olvidadas.



Siempre agrada el ver cómo las cicatrices de la guerra civil en Guatemala se cierran con rapidez y cómo todo el país regenera emociones y sensaciones que ya parecían olvidadas. Incluso la capital, conocida como Guate City, parece buscar una nueva Edad de Oro. En la parte más antigua, los comercios se adecentan, los viejos puestos se retiran y las calles que llevan al Parque Central y a la catedral se pintan con celeridad para limpiar su cara. Hasta el tráfico parece modernizarse gracias a cientos de policías, muy obsesionados por la seguridad.

Pero la auténtica belleza de la capital está en los colores de sus piñatas, en los olores de sus mercados y esos pequeños museos de arte religioso que se guardan en esos conventos, como La Merced, que simbolizan la espiritualidad de cada barrio. Desde su fundación en 1776, Nueva Guatemala es una ciudad de continuas emociones. Y eso se nota.

Desde la capital, marchamos camino del altiplano guatemalteco. Parada inevitable es el lago Atitlán, uno de los centros turísticos más importantes de Guatemala. Está situado a 1.562 metros de altitud y tiene una gran belleza debido a su origen volcánico. A la vera del lago se levanta Panajachel, un pueblo que rebosa de turistas extranjeros que no ocultan su felicidad por llegar a la Zona Volcán, con fumarolas, barcos y aventuras que guardan la esencia de las tradiciones de la rama quiché del pueblo maya. Mochileros de marca, cuarentones que buscan una segunda juventud...

El altiplano guatemalteco

Ese ritmo transciende a las ciudades más populares para los turistas. El ejemplo más popular lo tenemos en Chichicastenango, un pueblo donde parece que el tiempo no ha pasado desde que los mayas dominaban esta región centroamericana. Sus descendientes mantienen casi intactos los rasgos de aquellos otros mayas que encontraron los españoles a finales del siglo XV. Y no sólo eso, ya que también guardan sus costumbres, tradiciones y en buena parte sus ritos, enmascarados en las formas convencionales de la religión católica. En el cementerio local, los chamanes queman alcohol sobre las tumbas de su difuntos, entre invocaciones a santos y fuerzas sobrenaturales.




Para ratificarlos, basta con asomarse a la iglesia de Santo Tomé, que preside la gran plaza del mercado de Chichicastenango. En este edificio colonial de muros blancos, los jueves y domingos se celebran misas ininterrumpidamente, con altavoces en el exterior que transmiten la misa a los miles de indígenas que abarrotan con sus puestos el mercado. Aquí el color es el protagonista y los diseños se repiten año tras año.



Precisamente, Chichicastenango es la ciudad sagrada de los quichés. Hoy en día, aparte de conservar las tradiciones mayas, la localidad es famosa por albergar uno de los mercados más coloristas del mundo. Aquí es donde se halló el Popol Vuh, la Biblia de los mayas, en la que se explica cómo fue creado el hombre a partir del maíz y cómo el sol representa el ciclo de la vida, la muerte y la resurrección. El documento fue traducido por el abad Brasseur de Bourvourg en el monasterio dominicano que está en la plaza principal.

Sin embargo, la maya no es la única etnia que vive en el país.

Es verdad que es la más numerosa, que agrupa casi al 60 por ciento de la población, pero Guatemala da cabida a más de 20 etnias, cada una con su propia cultura. Y también es verdad que los cinco siglos transcurridos desde la conquista por los españoles se dejan ver, sobre todo en la arquitectura de sus más bellas ciudades, como es el caso de Antigua, al oeste de la capital, una joya de la arquitectura colonial considerada Patrimonio de la Humanidad.





Antigua, una joya colonial

Antigua muestra con orgullo sus iglesias de la época de la colonización, sus grandes haciendas y sus pequeñas casas con muros de mil colores que están rodeadas por jardines repletos de flores. Hasta las ruinas son aquí motivo de orgullo. Está prohibido realizar cualquier tipo de modificación urbanística, incluyendo los supermercados y los rótulos luminosos. Y por si faltaba algo, como garantes de que todo siga igual, están los tres impresionantes volcanes que se elevan por encima de los 3.000 metros que rodean a la ciudad.


Desde Antigua viajamos hasta Petén, otra gran región maya al norte del país. El principal centro de esta selvática región es Flores, a la que los mayas llamaron Tayasal. La ciudad se levanta sobre el lago Petén Itzá y está unida a la vecina Santa Elena por un istmo. Entre las dos mantienen la mayor oferta hotelera de la región, en la que se alojan casi todos los visitantes de Tikal, una de las plazas fundamentales de los mayas, a 58 kilómetros de la capital del Petén.


Es la zona indicada para los aventureros. La zona está repleta de volcanes, cascadas, cañones, enormes cortados y agua por todas partes... Tikal es una de esas ciudades mágicas, tomada por la selva. Sus pirámides están consideradas como una gran joya del llamado Período Clásico. Cada mañana, los autobuses llevan a los turistas hasta las ruinas, donde permanecerán alrededor de cinco horas. Lo mejor es quedarse a dormir para ver el lugar con calma, desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

Tikal no era una ciudad sino un centro ceremonial. A su alrededor se sitúan residencias y centros administrativos unidos por los caminos mayas de piedra blanca, los sacbeobs. Para comprender lo que un día fue Tikal lo mejor es visitar el museo que reconstruye la ciudad en la que vivieron 50.000 personas en su época de esplendor. Según vamos descubriendo Guatemala, el país cada vez nos invita más a adentrarnos en sus entrañas.

photo_lg_guatemala.jpg image by josekont



1 comentario:

Sony dijo...

me alegro solcito que este informe te lleve de la mano a recorrer parte de guatemala,una ciudad que tiene muchos encantos,como el encanto de sus rincones con tanta historia y el encanto de toda su gente.
espero que en este rinconcito aquellos que nos visiten tambien descubran las ciudades que tiene guardadas america latina para el mundo.
besos amiga!!!!!!!!!

mariposas

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