"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

01 mayo 2009

" El trabajo y la dignidad "



El trabajo no es una dádiva del Estado, sino un derecho y un deber al mismo tiempo. El trabajo es el único modo digno del hombre de ganarse la vida. El trabajador es ante todo persona y por tanto posee derechos y deberes universales, inviolables e inalienables.

Demandamos la dignidad plena del trabajo, que el mismo se asuma como un derecho y se aprecie como un acto de creación y que ocupe un lugar superior a la organización del Estado.

Un poeta se dirige al hombre trabajador, y le canta entusiasmado:

Labra, funde, modela,
torna rico el erial, pinta, cincela,
incrusta, sierra, pule y abrillanta,
edifica, nivela,
inventa, piensa, escribe, rima y canta.





El trabajo es, ante todo, un medio grande de perfeccionamiento personal.
El hombre ha nacido para el trabajo como el pájaro para volar. ¿Qué diríamos de un pájaro que estuviese tendido en tierra sin poder alzar el vuelo? Pues diríamos esto: que es un pájaro que está enfermo y que nunca se va a desarrollar como los demás compañeros suyos, que gozan surcando el cielo azul...

Así también, el hombre que no trabaja no desarrolla sus facultades, indica que algo anormal hay en sus adentros, y que nunca llegará a la perfección exigida por su naturaleza.
El trabajo hace vivir con dignidad, porque lo que se come no es fruto del trabajo ajeno ni del robo --descarado o elegante, que es igual--, sino de un esfuerzo noble y generoso.



No hay cosa que se mire con más desdén en la sociedad que la pereza, la apatía, la holgazanería, el aprovecharse de los demás y liberarse de una ley como la del trabajo, que nos obliga a todos.
Las revoluciones sociales modernas han enfocado el problema del trabajo de maneras para nosotros inaceptables, aparte de equivocadas, aunque reconocemos con simpatía que muchas veces los trabajadores han reivindicado sus justos derechos y han denunciado males insostenibles.

El trabajo dignifica a la persona, la ennoblece y la santifica.








1 comentario:

Sony dijo...

las personas al menos aqui,estan como en un letargo,dormidos,no despiertan ante la cruda realidad que se vive hoy en dia amiga,el hombre ha perdido su dignidad porque se ha sometido a viejas leyes laborales que solo conducen a mas despidos a no tener un trabajo digno,ha pelear por sus derechos y la de su familia.ojala esta tormenta pase pronto y que cuando despertemos no nos encontremos con un desastre sin presedentes.
un besote amiga.

mariposas

.....

.....