"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

22 junio 2009




"Abriendo nuevos caminos"

Toni Ruttimann construye puentes colgantes en lugares recónditos del mundo. Realiza su trabajo de forma gratuita y utiliza materiales de descarte o donados por empresas.

Dejar todo por los pobres: la vida del Suizo Ruttimann.

Toni y su colaborador Walter Yánes, en Ecuador.


Cuando Toni, un joven suizo de 19 años, le dijo a su padre que quería irse a Ecuador a ayudar a los damnificados por la devastación del terremoto de 1987, su padre le contestó en forma de burla: "¿Tú crees que te están esperando? ¿Qué vas a hacer allí?"

La mañana siguiente a su graduación del colegio secundario, Toni Ruttimann abordó un avión de Suiza a Ecuador con una mochila, unos ahorros y con las imágenes televisivas del terremoto todavía frescas en su memoria. Lo que Toni no sabía era que ese era un viaje sin retorno.

No tardó tiempo en encontrar como ayudar a los damnificados ecuatorianos, que habían quedado aislados cuando los ríos embravecidos barrieron los puentes que conectaban a las escuelas locales, hospitales, caminos y mercados.

"Construir un puente ?pensó- no puede ser tan difícil" Con ayuda de un ingeniero holandés y la voluntad de los campesinos, Toni construyó su primer puente peatonal.

Luego de seis meses regresó a Suiza para comenzar sus estudios universitarios de ingeniería civil en el politécnico. Pasaron sólo seis semanas para que Toni decidiera renunciar a una vida segura con un futuro asegurado para dedicar su vida a ayudar a los pobres.

Abandonó sus estudios y volvió a Ecuador para vivir en la selva con los indígenas. Toni, el Suizo, como los campesinos comenzaron a llamarlo, inventó una manera de construir puentes colgantes sin costo monetario alguno, a mano y por su cuenta: los campesinos harían las excavaciones, cargarían arena y piedras del río para las bases del puente, traerían madera de los bosques para la cubierta del puente. Además, empezó a pedir a las compañías petroleras cercanas sus cables para excavaciones usados, sus tubos de acero de descarte y el cemento que les sobraba.

Con sus dos valijas de mano, una para su ropa y efectos personales y la otra con programas de ingeniería para construir puentes, Toni viajó por distintos países, donde ofreció ayuda a gente de pocos recursos para edificar puentes. Los construyó en Colombia, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. Luego cruzó a Asia y construyó sus puentes en Camboya, Vietnam, Tailandia, Laos y Myanmar. Cada país, un nuevo reto, una nueva cultura, un nuevo idioma.

En total, ya lleva construidos más de 400 puentes que beneficiaron cerca de un millón de personas de escasos recursos. "El Suizo" cuenta que no pertenece a ninguna institución ni tampoco representa a un país o a una ideología, solo quiere construir puentes.

Este constructor sufrió un gran golpe cuando contrajo el Síndrome de Guillan-Barré que lo paralizó de la cabeza a los pies. Sin embargo, dice que este obstáculo fue una bendición ya que durante los dos años que estuvo en un centro de rehabilitación en Tailandia, desarrolló un programa de computación para controlar remotamente la ingeniería y la logística desde cualquier lugar del mundo.

Ya recuperado de su enfermedad, Toni continúa cruzando fronteras para cumplir una misión que comenzó hace 22 años. "Cualquier cosa es posible cuando se pone voluntad de sacrificio por el bien común", dice. Y agrega: "Hacen falta muchos puentes en este mundo". Y no se refiere solamente a los puentes de acero.

Cómo armar un puente

El modelo de Toni se llama KISS (Hagámoslo simple y seguro, por sus siglas en inglés), requiere de pocos pasos para construir un puente comunitario mediano, de unos 50 metros: Relevamiento (una hora), excavaciones y acumulación de arena y piedras (dos a cuatro días), cementación (uno a tres días), ensamble final del puente (uno a dos días). Se necesita alrededor de cuarenta personas para poder edificar un puente.

1458.gif Margarita azul image by Alicia_Ibiza


1 comentario:

Sony dijo...

siempre es grato leer este tipo de articulos,es como que a una se le alegra el corazon,al saber que hay gente que aun piensa en los mas desfavorecidos y ayuda a construir algo que creo yo que es lo que mejor representa a la amistad entre dos personas y es el crear puentes,a traves de ellos se crean lazos increibles,mas alla de ser utilizados para el medio que representan.
ojala haya muchos como este hombre,que pudiendo vivir tranquilamente en un pais tan maravilloso como es suiza,se dedica a recorrer lugares en ayuda a los mas pobres.
nuestro reconocimiento desde este rinconcito!!!!!!!
feliz semanita para todos!!!!!!!!!

papa noel

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