"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

19 julio 2009




Gripe A: Las sombras de la epidemia.

Como si se tratase de un nuevo jinete del Apocalipsis, la gripe A ha despertado temores y sospechas en todo el mundo.Y es que se trata de una epidemia global que, según muchos, encierra muchas incógnitas, que van desde su posible origen artificial, repetidamente negado por las autoridades sanitarias, a su supuesta utilización con oscuros fines de manipulación social. Una pandemia biológica, y también informativa, que suscita demasiadas dudas.

La imagen de personas portando sobre su rostro una máscara protectora se ha convertido en el símbolo gráfico de una naciente epidemia que ha despertado muchos temores atávicos.

Desde finales del mes de abril, los informativos de radio y televisión y los diarios de todo el mundo han transmitido la inquietud a los ciudadanos con noticias sobre el creciente número de infectados por esta nueva plaga, que comenzó llamándose “gripe porcina” para acabar siendo denominada “gripe A”. A la vista de las imágenes y las reacciones de muchos, casi parecía una nueva peste negra de reminiscencias medievales.



Las características de esta pandemia suscitaron muy pronto la sospecha de que había algo en ella que se escapaba a las explicaciones promovidas desde los estamentos oficiales, como su posible origen artificial, ya sea accidental o fruto de una oscura conspiración, o como la posibilidad de que su tratamiento informativo estuviera promovido por algunos gobiernos –como sostienen muchos, entre ellos algunos científicos–, sin olvidar los posibles intereses ocultos, o simplemente económicos, que podrían estar promoviendo la epidemia.



Su nombre es H1N1, un virus que procede de una combinación de distintos virus gripales de origen humano, porcino y aviar. Este origen diverso provocó en un primer momento que se convirtiese en un organismo sospechoso.

Adrian Gibbs no es precisamente un novato en el campo de la virología. A sus 75 años puede presumir de ser uno de los principales expertos en el estudio de los diferentes tipos del virus de la gripe, a los que ha dedicado cuatro décadas de su vida. También es uno de los participantes en el desarrollo del antiviral oseltamivir, más conocido por su nombre comercial, Tamiflu, uno de los principales tratamientos para esta nueva gripe y también para otras, como la gripe aviar, que desde hace unos años amenaza con traspasar la frontera entre el mundo de las aves y los humanos. Este veterano investigador sorprendió a la opinión pública al anunciar que había encontrado una serie de indicios que hacían sospechar que el H1N1 tenía un origen artificial.



Gibbs dijo que estaba preparando la publicación de un informe en el que se recogían una serie de características de este nuevo virus que indicaban que había sido cultivado en huevos, que es la forma habitual en la que los laboratorios de investigación hacen crecer las diferentes cepas de virus. “Pudo ser un error, que un virus que estaba siendo cultivado para preparar una vacuna pasase a los seres humanos o a los seres humanos o a algún animal y de él a nosotros”, declaró el investigador, que destacó la importancia de conocer el verdadero origen del virus para poder desarrollar el tratamiento más eficaz.




Pero las sospechas del doctor Gibbs sobre un origen artificial no han sido las primeras. Casi desde el comienzo de la pandemia se elevaron las voces que apuntaban a un origen poco claro del nuevo virus.

OSCURO ORIGEN

Según Wayne Madsen, un conocido periodista estadounidense experto en asuntos de seguridad nacional, un equipo de científicos de la ONU que ha estado trabajando sobre el virus Ébola –causante de la mortal epidemia que ha golpeado en varias ocasiones el corazón de África–, así como sobre el sida, ha descubierto que hay una serie de características del virus de la gripe A que indican un origen artificial. Las sospechas provienen de la observación de que el H1N1 se transmite utilizando unos mecanismos (vectores) que, en opinión de estos expertos, sugieren esa procedencia, posiblemente como parte de un programa de desarrollo de armas biológicas.




Por su parte, unos investigadores de Indonesia también han expresado su convencimiento de que el nuevo virus es el resultado de un patógeno creado a través de ingeniería genética.
Otras pistas apuntan directamente a Fort Detrick, el centro de investigación médica del Ejército de Estados Unidos que ya atrajo la atención mundial en 2001, cuando se supo que el ántrax que contenían las cartas utilizadas en ataques terroristas procedía de sus instalaciones. Un oscuro asunto que provocó cinco muertes y una psicosis terrorista considerable justo después de los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el edificio del Pentágono y que se saldó con el suicidio de un destacado investigador, el doctor
Bruce Edwards Irvins, que fue acusado de complot por el FBI. En esta ocasión, los rumores que hacen referencia a estas instalaciones de investigación biológica para aplicaciones militares han ido acompañados de la inexplicable pérdida de varias muestras virales en Fort Meade, un centro militar especializado en información e inteligencia. La extraña desaparición de contenedores con patógenos como el Ébola y el ántrax no deja de ser sugerentemente sospechosa.



EL NEGOCIO FARMACÉUTICO

Casi desde un principio las empresas farmacéuticas aparecieron a los ojos de los más desconfiados como el sector que más tenía que ganar con la gripe A. No faltaron quienes aseguraron tener indicios de que algunos laboratorios estaban detrás de la nueva epidemia, pero no presentaron pruebas; algunos recordaron también que hace apenas dos años el sector farmacéutico se encontraba pasando un momento delicado en todo el mundo, con problemas económicos originados por la escasa venta de sus productos.

Una epidemia podía suponer una enorme inyección de recursos económicos que afectaría de forma muy favorable a sus resultados financieros. Y, si se podía elegir un país de origen para esta pandemia, ninguno mejor que México tanto por su situación geográfica como por el gran número de turistas que lo visitan, que expandirían rápidamente el mal por todo el mundo, como ha sucedido. De hecho, la nueva epidemia ha supuesto un balón de oxígeno para la economía de las grandes multinacionales que producen medicamentos antivirales.

Ya hace unos años el riesgo de que la gripe aviar se extendiese a los humanos de forma masiva provocó que países de todo el mundo hiciesen acopio de compuestos como el Tamiflú, que ahora vuelven a ser considerados la mejor opción para combatir el nuevo virus. Una indicación que sin duda hará felices a personas tan poderosas como Donald Rumsfeld, que fue secretario de Estado de EE.UU. con el anterior presidente, George W. Bush, y al ex vicepresidente estadounidense y Premio Nobel de la Paz, Al Gore, que tienen intereses económicos en las empresas que fabrican estos antivirales. En plena epidemia no han faltado quienes han recordado los estudios sobre los efectos negativos del antiviral Tamiflu, que al parecer podría estar relacionado con la aparición de delirios en algunos pacientes que les han llevado a autolesionarse e incluso, en dos casos, al suicidio.

El creciente sentimiento en buena parte de la población, al menos en México, el epicentro de la epidemia, de que había algo que no se contaba en público llevó a algunos medios de comunicación importantes a plantear alternativas a la versión oficial, como relacionar el origen de la epidemia
con una enorme factoría de derivados del cerdo –Granjas Carroll– perteneciente a la multinacional estadounidense Smithfield Foods, situada en la localidad de La Gloria, a unos 160 km de la capital mexicana. Al parecer, las deficientes condiciones sanitarias de esa instalación habían provocado numerosas quejas entre los vecinos de la zona, que en su gran mayoría sufrían dolencias respiratorias e infecciones.

Pero sus denuncias fueron desestimadas tanto por las autoridades como por la empresa en cuestión, que aseguraron que no tenían fundamento alguno. Pese a ello, son muchos los que sostienen que hay serios indicios de que la epidemia empezó en esa zona a principios de diciembre de 2008, si bien se mantuvo en secreto. Un dato sospechoso. Igualmente sospechoso resulta el hecho de que dos semanas antes de que el mundo comenzase a hablar de la gripe A en un programa de televisión de Estados Unidos se difundieran las declaraciones de una informadora anónima en las que advertía de que se estaba preparando un “golpe” para extender la gripe aviar por todo el país. Esta fuente hablaba de un “autoatentado” perpetrado por estamentos relacionados con las autoridades para fortalecer el control sobre la población, distraerla de la crisis económica y poder manejarla con mayor facilidad.

Y es que el miedo de una sociedad permite, como ha quedado demostrado tras los atentados del 11-S, que se aprueben leyes y actuaciones que no habrían sido posibles en otras circunstancias, como, por ejemplo, diversas restricciones de las libertades. Por supuesto, esto no es algo que por el momento se pueda probar, aunque no deja de llamar la atención que la citada fuente anónima incluyera en sus declaraciones numerosos detalles sobre esta nueva crisis sanitaria. Su único error fue referirse a la gripe aviar, si bien la epidemia que comenzó llamándose gripe porcina es realmente una mezcla genética de los virus de las gripes porcina, humana y aviar. Habrá que esperar a conocer cómo se desarrolla este singular culebrón sanitario repleto de sospechas.

Y es que, aunque no se encontrara nada extraño detrás de la nueva epidemia, lo cierto es que hay algunas coincidencias que no dejan de ser sugerentes. La propia doctora Anne Schuchat, directora del departamento de enfermedades respiratorias en el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, reconoció que la detección del nuevo virus había sido posible gracias a que un laboratorio militar de su país estaba ensayando un nuevo tipo de test de diagnóstico a lo largo de la frontera con México. ¿Simple casualidad?

1 comentario:

Sony dijo...

pienso que en esto de la gripe A,hay gato encerrado,porque creo que ha surgido en plena crisis mundial financiera y ha sido producto para desviar la atencion de lo que estaba pasando en el mundo a nivel sanitario.se nota,que todo lo referente a nivel sanitario estaba a la buena de dios,los gobiernos abocados a salvar el sistema financiero no aportaron un duro en controles sanitarios,y ahi entonces aprovecharon y metieron el virus,porque este virus esta claro que tiene una mano negra detras.
esa es mi humilde opinion a traves de lo que me informo.
un abrazo para todos.

mariposas

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