"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

12 julio 2009

"Un informe para tener en cuenta""




"Cuando el avión es una jaula"

La OMS alerta sobre el 'síndrome del viajero' provocado por la poca movilidad en los desplazamientos - Los consumidores critican la falta de información y de medidas preventivas - Las aerolíneas piden que la patología no se asocie a volar

Viaje Madrid-Buenos Aires. Trece horas de avión que muchos pasan, en su mayoría, sentados. Descansando sobre las nalgas y bastante encogidos en los cada vez más estrechos asientos de los cada vez más incómodos aparatos. El problema es que, además de aburrido y pesado, pasar las horas muertas sentado en un espacio tan reducido puede ser peligroso. Esa inmovilidad forzada, unida a la deshidratación y la baja humedad del ambiente, puede producir trombosis en las venas de las piernas. En algunos casos esta patología, llamada síndrome de la clase turista o síndrome del viajero, causa embolias e incluso la muerte.

Este problema, que ya padecen más del 3% de los pasajeros de larga distancia (de avión, coche o autobús), ha sido reconocido por la Organización Mundial de Salud (OMS). Sin embargo, las organizaciones de consumidores y algunos médicos se quejan de la falta de información sobre cómo prevenir este síndrome del viajero. Los consumidores también critican con dureza a las compañías de transporte. Les acusan de no poner en práctica suficientes medidas para evitarlo y de convertir sus medios de transporte en incómodas jaulas. Esas estrategias, dicen, son casi las mismas que en 1977, cuando se descubrió el primer caso de este síndrome.

Fue ese año, hace 32, cuando ocho casos de trombosis tras un viaje en avión -en clase turista- dieron nombre a esta patología. Un síndrome que más tarde se extendió a casi cualquier viaje largo en medios de transporte que impliquen estar muchas horas sentado e impidan moverse con normalidad. Y es que los viajeros tienen tres veces más riesgo que los no viajeros de sufrir trombosis venosas, según revela un estudio de un grupo de investigadores . El riesgo aumenta un 18% por cada dos horas adicionales de viaje, según el estudio, que ha comparado 14 trabajos sobre el síndrome del viajero que recopilan más de cuatro mil casos clínicos. Este síndrome afecta, dos de los autores de la investigación, a una de cada 6.000 personas.

También la OMS alerta sobre los riesgos de esta patología, que tiene una mortalidad estimada del 11% a los 28 días de sufrir un primer episodio. Esta organización revela en un estudio sobre los peligros de los viajes que los pasajeros de los aviones, trenes, autobuses y automóviles corren más riesgo de sufrir trombosis venosa cuando permanecen sentados e inmóviles durante más de cuatro horas. La falta de movilidad prolongada, dice el informe, puede provocar el estancamiento de la sangre y su coagulación en el interior de las venas.

Esto fue precisamente lo que le ocurrió a Lorea Mendoza. Hace algo más de seis años esta bilbaína sufrió el síndrome de la clase turista después de un vuelo de 11 horas a Costa Rica. Su viaje de luna de miel. A la vuelta, ya muy desmejorada tras otras tantas horas sentada en el avión e incapaz de moverse, fue directamente a urgencias. Tenía una embolia. Cuenta que allí, gracias a que una enfermera había leído sobre esta patología, le diagnosticaron el síndrome. "Estuvo dos semanas ingresada y más de un año en tratamiento con anticoagulantes", explica el neumólogo Fernando Uresandi, quien la trató después.

El estudio de la OMS confirma algunos factores que aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa grave en estas situaciones. Factores que van desde la obesidad (un índice de masa corporal superior a 30) y la estatura -muy grande (más de 1,90 metros) o muy pequeña (menos de 1,60)- al consumo de anticonceptivos orales. También influyen los trastornos hereditarios que aumentan la tendencia a la coagulación de la sangre."La deshidratación favorecida por la baja humedad de la cabina y en algunos casos incrementada por el efecto diurético del café o las bebidas alcohólicas y la disminución de oxígeno propia de la cabina presurizada podrían contribuir también a esa formación de trombos", dice este médico.

Algo que los muy viajeros deberían, tener en cuenta. Pero no siempre lo hacen.

Pero más allá de las llamadas a la calma de la OMS y de las palabras tranquilizadoras de las compañías aéreas -más conscientes de que, a pesar de que también afecta a los viajeros en autobús y coche, este síndrome se asocia sobre todo a los viajes en avión-, las asociaciones de consumidores critican la estrechez cada vez mayor que sufren los pasajeros. "A las compañías les importa poco la comodidad. Priorizan tener el máximo número de plazas","Hay vuelos en los que el viajero tiene más sensación de estar en un autocar que en una aeronave". Esta asociación también se queja de una "alarmante falta de información sobre el síndrome" por parte de las compañías.

Sin embargo, no sólo hay polémica en el espacio entre butaca y butaca. También en el nombre del mal. El jefe de servicios médicos de Iberia explica que a pesar de que en un principio se asoció este síndrome con los viajes en avión ya no se hace. "Conseguimos que se dejase de llamar síndrome de la clase turista y pasase a ser síndrome de trombosis venosa profunda". Lo consideran más correcto incluso que el de síndrome del viajero. "Es una patología que se produce en una persona con factores intrínsecos y ambientales. Pero no se ha evidenciado la relación causa efecto entre el viaje y la trombosis venosa profunda", dice.

Dejando a un lado el nómbre, se han hecho numerosos estudios para aclarar causas adicionales de este síndrome. Hace cinco años el Instituto Británico para la Aviación realizó un seguimiento médico a 899 pasajeros de vuelos entre Londres y Johannesburgo (Suráfrica) para estudiar esta patología. Observaron que en el 10% de los casos presentaban una proteína en la sangre que producía pequeños coágulos, posibles responsables de una trombosis.

"El peligro aumenta un 12% en las personas que realizan un vuelo de larga duración al año y mucho más en los que vuelan mucho en poco tiempo". Esto es, debido a que el riesgo de padecer el síndrome del viajero no desaparece completamente tras el vuelo, sino unas cuatro semanas después. También puede presentarse después del vuelo.

Los consumidores piden medidas. "Tendrían que medirse a fondo los parámetros de calidad de los aviones y autocares". Pero sólo algunas líneas aéreas -tal vez por la mala prensa de ser asociadas al síndrome de la clase turista- han tomado medidas para informar sobre él.

beso

Besos para todos!!!!!!!!



1 comentario:

Sony dijo...

solamente las personas que hemos tenido que hacer viajes largos,donde uno pasa mas de 12 horas sentados,sabemos lo que se pasa dentro de los aviones.llega un momento donde las piernas se duermen,surgen calambres muchas veces,uno trata de cambiar de posicion,pero es en vano,porque llega cierto momento en que duelen hasta los pelos de la cabeza.la mayoria de las veces y creo que a todos nos ha pasado,los pies se nos hinchan muchisimo,asi que a la hora de querer quitarse los zapatos,cuidado!!!!!!! porque al final del viaje,veran que el zapato no nos entrara y nos quedara el pie dolorido por la comprension que nos hara el calzado.
ojala los aviones se hicieran al valor de lo que tenemos que pagar pora volar,porque los precios cada vez son mas caros y los espacios mas reducidos.

mariposas

.....

.....