"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

15 noviembre 2009


"Las catacumbas de París"

Las catacumbas de París, un monumento a lo macabro y al imperio de la muerte. París está rodeada de colinas, y a partir de la Edad Media se empezaron a explotar varias canteras al pie de estas colinas y así es como podemos decir hoy en día que el subsuelo de esta Ciudad es un auténtico queso de Gruyère. Además te avisa el epígrafe del poeta Jacques Dellile : "¡Párate! Aqui está el Imperio de la Muerte".

Las catacumbas de París son uno de los lugares más curiosos y bellos del mundo para los amantes de lo macabro, lo insólito y lo extraño. Fue en el año 1785 cuando se tuvo la genial idea de trasladar allí los huesos del poco higiénico cementerio de Les Halles, y además para dejar espacio en los distintos cementerios de la ciudad, que estaban ya llenos de muertos y a tope de su capacidad. Para ello se aprovecharon las canteras excavadas en la época galorromana a 20 metros de profundidad en la base de tres colinas: Montparnasse, Montrouge y Montsorius. A diferencia de las catacumbas italianas, cuyo origen se remonta a las persecuciones de los primeros cristianos en la Roma imperial, las catacumbas de París surgieron a causa de dos problemas mucho más recientes.

En 1777, la explotación anárquica de las canteras calcáreas en el subsuelo de la ciudad, que se había iniciado desde el siglo XIII, alcanzó un punto crítico: la vasta red de galerías puso en peligro los edificios de la superficie y hubo que crear la Inspección General de Canteras para prevenir accidentes, revisando y consolidando esas excavaciones.

El otro problema fue la saturación de los cementerios. El temor a que los miasmas de los cuerpos en descomposición comenzaran a propagar enfermedades y a causar epidemias, llevó a retirar las osamentas de varios cementerios y a colocarlas en esta red de túneles, siguiendo como ejemplo el acomodo de los huesos en las catacumbas romanas; de ahí el nombre del lugar. De 1785 a 1787, la escena macabra del traslado de los huesos del Cementerio de los Inocentes se repitió noche tras noche. Durante 15 meses, se trasladaron millones de huesos de multitud de cementerios, en carruajes y cruzando la ciudad de noche. Fueron depositados sin ningún tipo de intención "artística", amontonados, hasta que el Inspector General de Canteras decidió colocar los huesos de la parte delantera de dichos montones en forma de muralla, dándoles el aspecto que tienen hoy en día, con una placa identificando la procedencia de los restos y pequeños altares con epitafios en latín que adornan el camino.

Este tipo de transferencias de restos humanos continuaron hasta la década de 1870 y se llegaron a acumular en las catacumbas los restos de seis millones de parisienses, aproximadamente. Todo este dio origen a una serie de leyendas e historias macabras.

catacumbas-de-paris

El sitio fue, y continúa siendo, un punto de interés para el viajero. Muchos turistas que tienen ganas de sensaciones fuertes visitan estos subterráneos con millones de viejos huesos humanos, que nos recuerdan una parte de la historia antigua de París. Situada muy cerca de la plaza Denfert-Rochereau, la entrada de las catacumbas está en la parte Este de la avenida del General Leclerc. Si alguna vez, amigos y amigas lectores, os encontráis en París y os decidís a visitarlas, tened cuidado y adoptad algunas precauciones: las catacumbas son húmedas y fangosas y por ello es conveniente llevar zapatos adecuados y que no resbalen.

Estos millones de huesos han sido testigos de multitud de acontecimientos y han inspirado varias situaciones poco realistas; un ejemplo lo tenemos en el conde de Artois, futuro Carlos X, que se dedicó a organizar fiestas fantásticas nocturnas a la luz de las antorchas en medio de este infierno, antes de la Revolución. Asimismo, durante la Segunda Guerra Mundial, la Resistencia se refugió en estos subterráneos insalubres para escapar de los nazis. En la entrada de las catacumbas, un cartel os advierte del carácter extraño del lugar: “¡Deteneos! Aquí comienza el imperio de la muerte!" De los más de 300 kilómetros de galerías, actualmente sólo hay abiertas al público para una visita 'turística' aproximadamente un kilómetro o kilómetro y medio.

La razón principal es que las autoridades parisinas descubrieron no hace muchos años que en el interior de dichas galerías se practicaban siniestros ritos, incluso misas negras y actos de satanismo, por lo cual decidieron cerrarlas y precintarlas, y sólo se mantiene abierto al público ese mencionado kilómetro de catacumbas, al que se ha dado la categoría de auténtico 'monumento a lo macabro' y que los turistas pueden visitar. La entrada se encuentra en el número 1 de la plaza Denfert-Rocheau, a la que se puede llegar fácilmente en metro, bajándose en la parada del mismo nombre, Denfert-Rocheau, que se encuentra a pocos metros de la entrada. Está abierto de martes a viernes solamente dos horas, de 14:00 a 16:00, y sábados y domingos dos horas por la mañana, de 09:00 a 11:00 y otras dos por la tarde, de 14:00 a 16:00. Los lunes y días festivos que no sean domingo, el acceso está cerrado.

Nuestra recomendación es que las visitéis en un día laborable; los festivos las colas de visitantes se hacen tediosas y existe el riesgo de que os quedéis sin poder entrar. Siniestras calaveras, con mandíbulas desencajadas que parecen gritar su protesta por la estrechez de su emplazamiento, se extienden a lo largo de una hilera interminable que se pierde en la oscuridad de los estrechos pasillos subterráneos. Por ellos circula el rumor de que deambula por dichas catacumbas el espectro o fantasma de una dama vestida de blanco, y que de vez en cuando, al turista que se 'despista' de su grupo, se le manifiesta o aparece. Cuando eso ocurre, según esta leyenda, el visitante puede tenerla certeza de que morirá antes de que finalice el año. Lo que no es ninguna leyenda, sino unos hechos bien reales, es que esta red de túneles subterráneos que forman parte de la metrópoli de penumbras de la llamada 'ciudad de la luz', continúa hoy día, a pesar de los precintos o de que las autoridades aseguren que está cerrado o prohibido su acceso, siendo 'invadida' por toda una serie de 'espíritus' bien vivos.

Desde adolescentes que buscan la oscuridad de esos laberintos para pasar del romance a actos algo más íntimos, pasando por 'exploradores' urbanos, turistas en busca de emociones fuertes, delincuentes o pintores de grafitis en los muros, siguen accediendo a dichos túneles. Lo demuestra claramente el descubrimiento realizado hace pocos meses por la Policía de un cine con bar, restaurante y servicio telefónico, una muestra de las sorpresas que pueden ocultarse en el vasto mundo subterráneo, en esos kilómetros y kilómetros de oscuros túneles y callejones, que se encuentran debajo de la 'resplandeciente' París.

Catacombs of Paris por pcambraf.

Las catacumbas de Roma, anteriores al cristianismo. Por otra parte, las primeras catacumbas de Roma no tendrían como origen prácticas religiosas cristianas sino que datarían de unos 200 años antes de lo que se creía hasta el momento, y provendrían de antiguas tradiciones judías, según las conclusiones difundidas por un grupo internacional de científicos. En un artículo publicado por la revista especializada británica Nature, los expertos indicaron que, tras analizar con métodos de radiocarbono materiales orgánicos provenientes de una de las catacumbas romanas, pudieron determinar que databan de 200 años antes de la llegada del cristianismo. Los científicos realizaron la investigación en las catacumbas judías de la Villa Torlonia, y dataron los cuerpos enterrados en ese lugar en el período entre el 200AC y 400DC.

Catacombs of Paris por pcambraf.

El reporte concluyó que la evidencia reunida por los científicos indica que las catacumbas de Villa Torlonia comenzaron a utilizarse hasta un siglo antes de la construcción de las primeras catacumbas cristianas. Para los investigadores, "es muy probable que los primeros ritos funerarios cristianos hayan sido influenciados por tradiciones judías". "Esto también explicaría las similitudes físicas entre los primeros cementerios subterráneos cristianos y la Villa Torlonia judía", concluyó. Los antiguos cementerios subterráneos fueron usados durante algún tiempo por las comunidades cristianas y hebreas, sobre todo en Roma. Las catacumbas cristianas, que son las más numerosas, tuvieron sus comienzos en el siglo segundo y sus ampliaciones continuaron hasta la primera mitad del quinto. En su origen fueron sólo lugar de sepultura, donde los cristianos se reunían para celebrar los ritos funerarios y los aniversarios de los mártires y difuntos. A lo largo de la historia, durante las persecuciones a los cristianos sirvieron como lugar de refugio momentáneo para la celebración de la Eucaristía.

Terminadas las persecuciones, las catacumbas se convirtieron, sobre todo en tiempos del papa San Dámaso I (366-384), en verdaderos santuarios de los mártires, centros de devoción y de peregrinación desde todas las partes del imperio romano. En aquel tiempo también había cementerios al aire libre en las afueras de Roma, pero los cristianos, por diferentes razones, prefirieron los subterráneos. Por entonces, los cristianos rechazaban la costumbre pagana de la incineración de los cuerpos, por considerarlos destinados al día de la resurrección de los muertos. Esa convicción creó un problema de espacio que obligó a la ampliación de las catacumbas. De acuerdo con la ley romana, que prohibía las sepulturas dentro de los muros de la ciudad, todas las catacumbas están situadas a lo largo de las grandes vías consulares y, generalmente, en las zonas de los suburbios de aquel tiempo.

comentarios para hi5

1 comentario:

Sony dijo...

creo que si algun dia volviera a visitar la ciudad de paris,lo que menos haria es ir a conocer este sitio,me parece macabro y lleno de mal gusto como para que sea algo turistico y encima lleno de misterio y fantasmas,que miedo!!!!!!!!
y tranquila amiga que el fantasma de la dama de blanco no sale de las catacuuuuuuuuumbas jajajajajaj

papa noel

.....

.....