"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

26 noviembre 2009



"Por qué se mueven solas las piedras en el Valle de la Muerte??"

Desde hace más de medio siglo, un curioso misterio desafía a cuantos geólogos han intentado resolverlo sin éxito. Se trata de sólidas rocas, de todos los tamaños, que se mueven solas y aparentemente a sus anchas por una extensa área arenosa (que es el fondo de un antiguo lago) conocida como Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte, California. Como prueba de sus «viajes», las rocas dejan largos rastros y huellas inconfundibles, como puede apreciarse en las fotografías.


Lo curioso, a juzgar por las marcas que dejan, es que no todas siguen una misma dirección, sino que sus trayectorias a menudo se cruzan y se superponen trazando una complicada red de huellas, como las que dejarían muchos coches pasando por un mismo cruce.

Algunas de las rocas son de gran tamaño.
Tampoco los tamaños de las rocas parecen importar. Desde pequeñas piedras que caben en la palma de la mano a grandes peñascos más grandes que un hombre. Todas ellas se mueven, y nadie acierta a saber muy bien el por qué. Además, para terminar de complicar las cosas, los movimientos no se producen siempre, sino sólo en periodos muy concretos que se suceden cada dos o tres años...



Las rocas cambian de dirección.

Muchas de las marcas dejadas por las rocas revelan, para colmo, que éstas pueden cambiar repentinamente de dirección, o incluso volcar y seguir arrastrándose, o deslizándose, o sea lo que sea que hagan, sobre cualquier otra de sus caras. Son frecuentes los grupos de piedras que han comenzado a moverse en paralelo y en los que uno de los miembros, de repente, cambia de rumbo, hacia la izquierda o la derecha, o incluso en dirección contraria, desandando el camino que había hecho hasta el momento.

rolling-stone-2.jpg piedra viajera image by proxsy


A pesar de que se sabe a ciencia cierta que las rocas se mueven, nadie las ha visto aún mientras lo hacen, y tampoco se conoce por lo tanto la velocidad a la que se desplazan.
Fueron los geólogos Jim McAllister y Allen Agnew quienes, en 1948, repararon por primera vez en el extraño fenómeno mientras realizaban estudios en la zona. E inmediatamente comenzaron las especulaciones. Y las expediciones científicas específicamente enviadas para aclarar un misterio que dura hasta nuestros días.

Hasta ahora se han aventurado varias hipótesis, pero por el momento ninguna ha podido ser comprobada. La que goza de mayor aceptación achaca el inusual movimiento al agua que periódicamente surge de debajo la superficie y que se congela formando láminas de hielo sobre las que las rocas se deslizan. Esta teoría fue propuesta por primera vez por George M. Stanley en 1955 y es apoyada desde entonces por numerosos científicos.


Sin explicación

Otros, sin embargo, como Robert Sharp y Dwight Carey, sostienen que las características de los rastros dejados por las rocas no pueden deberse, por su geometría, a un deslizamiento sobre hielo. No ha faltado incluso quien apunte que el fenómeno sólo es posible si se da, a la vez, el suelo helado y un fuerte viento, que daría impulso a las piedras. Claro que eso no puede explicar el motivo por el que algunas cambian de dirección o empiezan, incluso, a ir marcha atrás.



Las piedras se cruzan en una complicada red de huellas.

Durante los últimos veinte años, investigadores equipados con instrumentos cada vez más sofisticados han acudido al Valle de la Muerte (una de las regiones más inhóspitas del mundo), en busca de una explicación. Pero nadie lo ha conseguido todavía. El vídeo que acompaña estas líneas, realizado por Brian Dunning, muestra por primera vez cómo el agua que se filtra a la superficie de la Racetrack Playa forma las láminas de hielo sobre las que hipotéticamente se deslizarían las rocas, impulsadas por el viento como si fueran barcos de vela. Aunque eso está aún por demostrar.




Que tengas un bonito día!!!!!!!!!!!!


1 comentario:

Sony dijo...

mmmm lo del viento tampoco me lo creo,quizas pasen por esa zona algunas lineas de gravedad,pero lo que si te digo amiga es que pagaria por ver como se desplazan solas estas rocas,debe ser todo un espectaculo.
un besote reina!!!!!!!!

mariposas

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