"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

04 diciembre 2009


"Supersticiones...conociendo su origen"

¿Qué les parece si conocemos más profundamente algunas de estas supersticiones que casi todos seguimos muchas veces sin darnos ni siquiera cuenta?. Aquí van…

*Cruzar los dedos*


Cuando se pide un deseo, se dice una mentira o se quiere llamar a la buena suerte, es costumbre cruzar los dedos, concretamente el dedo mayor sobre el índice. Este gesto evoca una cruz, y así aleja la mala suerte y las influencias maléficas, según los supersticiosos.

Pero desde los primeros tiempos del cristianismo se creía que, replegando el pulgar bajo los otros dedos (signo del fico), se alejaba a los malos espíritus, o bien haciendo esa operación con las dos manos y dejando que el pulgar asome entre el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor, dedo del pecado dedicado a Saturno.

Sin embargo, algunos investigadores piensan que el origen es mucho más primitivo que la cruz cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.

*Empezar el día con el pie derecho*


El escritor romano Petronio ya aludía en El Satiricón a la mala suerte de entrar en un lugar con el pie izquierdo. Puede tener su origen en la tradición celta y en el movimiento solar, siempre hacia la derecha. El efecto negativo se elimina al santiguarse tres veces.

Si embargo, la tradición dice que al despertar, hay que apoyar en primer lugar el pie derecho, y esto tiene su origen en el mundo de los pescadores. En el siglo XIX, ningún pescador subía a bordo por babor (costado izquierdo del barco). Al parecer, la superstición nace de la noción de que cualquier cosa zurda era antinatural, una idea que se basa en que la mayoría de los seres humanos son diestros.

Por regla general, todo lo que se refiere a la derecha es calificado de favorable por los supersticiosos, creencia alentada por la tradición bíblica que dice que la derecha corresponde al camino del Paraíso y es la posición en la que están sentados los elegidos por Dios.

Así, la izquierda representa el reverso de la moneda. Los romanos, por ejemplo, hacían presagios observando el vuelo de los pájaros: los que lo hacían hacia este lado eran de mal agüero. Recordemos que izquierda también se dice siniestra (siniester en latín), lo que dio origen al adjetivo “siniestro”.

*Compartir la cerilla*


Esta es una de las supersticiones más contemporáneas, puesto que se originó en una guerra, aunque no se sabe con precisión cuál. En ocasiones se habla de la Primera Guerra Mundial, en otras de la Guerra Civil Española, pero también de que pudo ser en la Segunda.

La cuestión es que ocurrió que tres soldados encendieron sus cigarrillos con la misma cerilla y el enemigo vio la llama del primero, apuntó en la del segundo y disparó sobre el tercero. Esto inauguró la creencia de jamás hay que compartir una cerilla.

*Dejar las tijeras abiertas*


Se dice que las tijeras deben permanecer cerradas si no se usan, de lo contrario, atrae la mala suerte.

Por otra parte, si se cae al suelo y queda con las puntas abiertas, apuntando hacia uno mismo, se deben recoger y echar sal por encima del hombro izquierdo para ahuyentar los malos espíritus.

En Grecia se creía que las Parcas o Moiras cortaban con las tijeras el hilo de la vida, así que de alguna forma los objetos cortantes dirigen el destino y son símbolo de muerte repentina.

*No pasar por debajo de una escalera*

Su origen se remonta a la antigüedad. Una escalera apoyada en una pared forma un triángulo, figura considerada por muchas sociedades como la expresión más común de una trinidad de dioses, y por lo tanto, sagrada. Las pirámides escalonadas de América y Egipto son el mejor ejemplo. A su vez, para los egipcios, la escalera le permitió al dios Osiris escapar de su cautiverio, por lo que era uno de los signos pictóricos favoritos para ilustrar el ascenso de los dioses.

Siglos después, los cristianos se unieron a la superstición de la escalera, interpretándola a la luz de la muerte de Cristo. Puesto que se había apoyado una escalera en el crucifijo, se convirtió en símbolo de maldad, traición y muerte. Pasar por debajo de una escalera llamaba al infortunio, mientras que en el siglo XVII, en Inglaterra y en Francia, se les obligaba a caminar bajo una escalera a los criminales condenados a muerte. El verdugo, conocido como el Novio de la Escalera, caminaba a su vez alrededor de ella.

Las culturas contaban con antídotos contra sus supersticiones más temidas. En este caso, el prescrito por los romanos era el signo del fico, un gesto anulador que se hace cerrando el puño y dejando que el pulgar sobresalga entre los dedos índice y medio. Seguidamente, este puño era dirigido hacia la escalera.

*Vestirse de amarillo*

Entre los artistas, existe la creencia que portar prendas amarillas en el teatro puede traer mala suerte y su origen apunta a Molière, el mítico dramaturgo, actor y director francés del siglo XVII.

En su última obra Molière protagonizó el papel principal de enfermo, coincidiendo este hecho con que él mismo estuviera enfermo de tuberculosis. El 17 de Febrero de 1673, durante la cuarta representación de la obra, Moliére tuvo un grave ataque de tos que le produjo la rotura de una vena, mientras la sangre tiñó de rojo el traje amarillo que vestía.

Después de perder el conocimiento, murió a las pocas horas en su cama, y no en el escenario como se suele afirmar. Desde entonces, vestir de amarillo se relacionó con tan funesto accidente y dio origen a una de las supersticiones más corrientes del mundo de los escenarios.

Otra leyenda corresponde a Julián Gayarre, un tenor español que murió a raíz de un desvanecimiento en el escenario vistiendo una casaca amarilla durante la representación de “Los pescadores de perlas”. Al cantar una nota aguda, se le quebró la voz y se desmayó. Le diagnosticaron cáncer de laringe, lo que lo hundió en una profunda depresión. Murió en Enero de 1890 con tan sólo 46 años.

"Los paraguas y la suerte"

Cualquier supersticioso sabe que no se debe abrir un paraguas dentro de una casa y el origen de esta creencia tiene dos versiones.

La primera se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos usaban sombrillas para protegerse de los rayos solares, y ya que el sol está íntimamente ligado a la religión y la mitología -su forma simboliza el disco solar-, abrirlo en un lugar sombreado, fuera de los dominios del Sol, era considerado un sacrilegio. Pero probablemente esta superstición se reforzó cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron a ser usado casi exclusivamente por los sacerdotes en los oficios de los difuntos, sólo para protegerse del mal tiempo.

Pero los paraguas y sombrillas que usamos ocasionalmente para protegernos de la lluvia o del sol eran poco confiables hace algunos años atrás, y de aquí surge otra posible versión que dice que los primeros fabricantes tuvieron que lidiar con muchas dificultades técnicas antes de poder producir un resorte que permitiera al usuario abrir el paraguas suavemente.

Nada tiene que ver la suerte con abrir un paraguas bajo un techo o dentro de la casa, pero era peligroso ya que los resortes eran muy duros y se debía hacer fuerza para abrirlo. Algunas veces esto causaba que, accidentalmente, se golpeaba a quien estuviera cerca e incluso el mismo usuario. Estos accidentes comunes se atribuían a la mala suerte, ya que nadie era capaz de predecir la manera en que se comportaría el paraguas.

Con el tiempo se instauró la creencia de la mala suerte y surgió otra superstición que dice que es de mala suerte dejar una sombrilla sobre la mesa y que puede surgir una discusión entre los presentes.

Las sombrillas se han utilizado desde hace 3000 años. Cuando las damas llevaban sombrillas (o parasoles) y eran observadas por algún hombre, comenzó un nuevo lenguaje de galanteo: el dejar caer la sombrilla, o el guante, daba oportunidad de intercambiar algunas palabras con el pretendiente, y dejarla caer dos veces, así como también tirar los dos guantes, significaba “Te amo”.

"Gatos negros, mitos y superticiones"

Desde el inicio de los tiempos, los gatos negros fueron considerados animales mágicos. En el Antiguo Egipto eran sagrados y adorados, relacionados con el culto a la diosa Bastet. Matarlos era un crimen capital, y cuando el gato de una familia moría, era momificado y la familia entraba en luto. Los romanos también consideraban al gato sagrado y lo introdujeron en Europa.

Sin embargo, durante la Edad Media, se relacionó a los gatos negros con la brujería y el mal, creyendo que eran brujas transformadas. Esto fue motivo de persecución, cacería y quema de gatos en hogueras. Lo que no tuvieron en cuenta fue que al disminuir la población de gatos, las ratas abundarían en los pueblos, propagando epidemias de peste. Afortunadamente, el oscurantismo acabó y los gatos negros pudieron vivir tranquilos otra vez.

En la Inglaterra victoriana se consideraba que si los recién casados se encontraban con un gato negro, esto simbolizaba prosperidad en el matrimonio. También los marineros creían que tener un gato a bordo traería buena suerte, y sus mujeres solían tener uno en casa, para “asegurar” el regreso de sus maridos después de la travesía.

En algunas partes de Europa, un gato negro que cruza su trayectoria se considera buena suerte; sin embargo, en EE.UU. y en las partes de Europa que ferozmente luchaban contra el paganismo, la asociación con las brujas los hizo ser considerados como portadores de mala suerte.

Existen muchas creencias acerca de los gatos negros. En Escocia, un gato negro extraño en la entrada de una casa o templo simboliza prosperidad. En Irlanda, cuando un gato negro cruza su trayectoria en el claro de luna, significa que va a haber una enfermedad epidémica. En Italia, si se pone en la cama de una persona enferma, esa persona morirá.

En los lugares donde las cazas de brujas no fueron muy populares, los gatos negros conservaron su estado como buena suerte, y todavía se consideran como tal en Gran Bretaña e Irlanda. Y en la cultura rumana e india, una de las supersticiones más fuertes todavía temidas es que los gatos negros que cruzan su trayectoria representen mala suerte, a pesar del hecho de que estas regiones nunca fueron afectadas por cazas de brujas o antipaganismo. Una superstición idéntica sobrevive también en América y en Europa central.

A pesar de todas las leyendas que envuelven a los gatos negros, los científicos los ven como animales de un valor muy positivo, ya que los genes que determinan su color pueden ayudar a luchar contra las enfermedades. Por lo tanto, los gatos negros son más inmunes y tienen una mejor salud.

Y muchas gracias por visitarnos!!!!!!!!!!!!


1 comentario:

Sony dijo...

debo confesar que soy medio supersticiosa,pero creo que en el fondo todos lo somos.
yo al menos eso de cruzar los dedos lo suelo hacer,mas que nada si juega un partido argentina y no abro paraguas adentro de ningun espacio cerrado,dicen que trae mala suerte.en fin,ya ven que las supersticiones son muchas y en la actualidad muchos las seguimos empleando.
un fuerte abrazo!!!!!!!!

papa noel

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