"Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la Valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la Vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la Esperanza y vive en su Luz. Toma la Bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el Amor y hazlo conocer al mundo". Mahatma Gandhi

17 enero 2010


"EEUU toma el control de Haití"

«Nos quedaremos todo el tiempo que haga falta», afirma el jefe de Operaciones Navales norteamericano

Dentro del compromiso para concentrar en Haití el mayor esfuerzo de ayuda humanitaria en la historia de Estados Unidos, el Pentágono espera tener en posición 10.000 efectivos militares mañana mismo. Un contingente formado por efectivos de los marines, paracaidistas y múltiples unidades navales encabezadas por el portaaviones «Carl Vinson». Además del «Confort», hospital flotante con casi un millar de personal médico, que ayer partió desde el puerto de Baltimore.


«Estamos preparados para quedarnos todo el tiempo que haga falta», aseguró ayer el jefe de Operaciones Navales, el almirante Gary Roughead, al subrayar las dimensiones de la catástrofe en Haití, donde un ministro ayer mencionaba la posibilidad de que el número de muertos pueda llegar hasta los 200.000.

Además, el pillaje, el caos y los enfrentamientos se apoderan de las calles de la capital de un país acostumbrado al espectáculo de las luchas intestinas, machete en mano, entre las diferentes facciones.


Por su parte, el vicepresidente, Joe Biden, afirmó que la reconstrucción de Haití seguirá siendo una prioridad para EE.UU., incluso después de que desaparezca de los titulares de los medios. El presidente Obama, dijo Biden, «no ve esta misión humanitaria como un ciclo vital de un mes».

Crecientes tensiones

El Pentágono ya se ha hecho cargo del aeropuerto de Puerto Príncipe para intentar que no se convierta en un cuello de botella de los suministros que llegan por avión. Pero también aspira a organizar patrullas armadas para calmar crecientes tensiones y problemas de seguridad. Además de aportar múltiples helicópteros y medios para producir agua potable.



Además, las tropas estadounidenses son ya las que han asumido el control de los pasos fronterizos con la República Dominicana, organizando una cabeza de puente para el avance de la ayuda humanitaria. Hillary Clinton tuvo ayer oportunidad de inspeccionar sobre el terreno cómo avanzan estos esfuerzos.

Mientras, en la Casa Blanca, Barack Obama se reunió con sus dos inmediatos predecesores -George W. Bush y Bill Clinton, representantes de todo el espectro sociopolítico estadounidense- para crear un fondo que con el nombre de Clinton Bush Haiti Fund (ya tiene su propia página web en internet) tendrá como objetivo recaudar ayudas y donaciones para Haití, algo que con tanta generosidad se materializó tras el tsunami asiático de 2004. El gobierno federal formalizó además medidas de gracia para los inmigrantes sin papeles procedentes de Haití.



El protagonismo norteamericano está levantando alguna ampolla en la antigua metrópolis francesa. París cuestionó ayer la gestión del aeropuerto de Puerto Príncipe por parte de EE.UU, después de que se rechazara el aterrizaje de un avión galo con ayuda de emergencia para las víctimasí y se desviara a Santo Domingo.

Mientras tanto, decenas de miles de personas afectadas por el terremoto viven ahora en las calles y en campamentos improvisados que cubren casi cada centímetro de los espacios públicos abiertos en Puerto Príncipe, según responsables del Comité Internacional de la Cruz Roja presentes en la ciudad.


El portavoz del CICR Simon Schorno, quien pudo visitar varias zonas de la ciudad el viernes, entre ellas Christ-Roi, Nazon, Centre-Ville, Delmas y Canape-Vert, señaló a Efe que «el caos es total».

«Hay destrucción en todos los barrios. La gente anda de un lado a otro, buscando comida, ayuda. Muchos llevan mascarillas para protegerse del mal olor de los cadáveres en descomposición, no hay tiendas para refugiarse, no hay bolsas de plástico, no hay lugares para cocinar, ni retretes», señalaba Schorno.



La situación es aprovechada por algunos para el pillaje. Aproximadamente un millar de personas se vieron implicadas ayer en una violenta pelea desatada en el centro de Puerto Príncipe entre grupos de saqueadores. Los violentos emplearon piedras, cuchillos, picos y martillos para intentar hacerse con camisetas, bolsas, juguetes y otros objetos robados de viviendas y comercios de una calle del centro de la capital haitiana. La Policía, presente antes del incidente, no intervino.

Vecinos «superados»

En esta situación de altísima inseguridad, las organizaciones humanitarias siguen luchando por rescatar vivos bajos los escombros y atender a decenas de miles de heridos. Muchos continuaban llegando ayer en masa a los desbordados hospitales dominicanos en la frontera.



Los heridos presentan todo tipo de traumas, así como lesiones abiertas severas e infecciones, según señalaron a las agencias médicos dominicanos desplazados hasta la zona y que calificaron de «indescriptible» la situación que se vive en los centros de salud de la frontera con Haití tras el seísmo. El coordinador de emergencia de uno de ellos se declaraba «superado» ante la imposibilidad de atender a miles de heridos en sus limitadas instalaciones.



"Los huérfanos sonámbulos"



Tienen un especial temor a refugiarse cerca de los edificios, se congregan en espacios abiertos, piden ayuda, comida... son los niños desperdigados tras el terremoto, como todos, luchan por sobrevivir. Familias españolas, a la espera de la adopción.


Winnie Tilin, un bebé de 16 meses. Benciana, una niña de 3 años... Supervivientes pero víctimas. Huérfanos sonámbulos en un Haití sin orden ni concierto. En medio del caos. Del pillaje. De las bandas. Vagabundos del horror. Redjeson, un niño 2 años... Y así hasta dos millones son los niños y niñas que se han visto afectados por la catástrofe, según informan las ong que ya trabajan en Haití.

«Muchos de ellos empiezan a congregarse en espacios abiertos, levantando refugios provisionales. Tienen un especial temor a refugiarse cerca de los edificios ya que se siguen produciendo réplicas importantes», asegura un miembro de Save the Children en la capital haitiana. Una situación de emergencia a la que hay que sumar los nacimientos que, en lo que queda de algunos hospitales o improvisadas tiendas en Puerto Príncipe, comienzan a sucederse entre la mayor de las indigencias y la peor de las condiciones de salubridad.



Antes del terremoto, en Haití morían 60 bebés por cada mil nacimientos. Pero aunque la vida es imparable, incluso en medio del apocalipsis, la vida vuelve a brotar.

Objetivo: reunificar familias

«Save the Children empezará a establecer zonas seguras para los niños y niñas en los campamentos y también comenzaremos con nuestros programas de reunificación familiar para reunir a los niños y niñas que fueron separados de sus familias durante la emergencia», añade uno de los 50 encargados de la ONG de mejorar la calidad de vida de los niños haitianos.

Una mujer cuida de un niño huérfano tras el terremoto. | AFP

Unicef, por su parte, calcula que necesitará unos 11 millones de euros para asistir a los menores de Haití para proporcionarles agua potable, saneamientos, alimentos, atención sanitaria e intentar «comenzar» una cierta vida escolar. Pero al drama de los niños de Haití también hay que sumar el de las familias, en el extranjero, que esperaban cumplimentar sus últimos trámites para concluir el arduo proceso de adopción. En Cataluña, por ejemplo, se encontraban cuatro familias en esta situación.

Ni retretes

Los niños deambulan por el centro de Puerto Príncipe. Como todos. De un lado a otro, buscando comida, ayuda... Piden auxilio, agua, «food» (comida). A diferencia de los adultos -que muchos llevan mascarillas para protegerse del mal olor de los cadáveres en descomposición- los niños apenas se muestran cuidadosos en ese aspecto de salubridad. No tienen conciencia de que tras el terremoto las enfermedades están ahora al acecho, como buitres implacables en busca de carroña.



Ni retretes, ni lugares para cocinar, ni apenas tiendas para refugiarse. Los niños -huérfanos, reagrupados en familias conocidas o alguien que pasaba por allí- son los grandes damnificados de la mayor tragedia en el país más pobre de América.



Muchas gracias por tu visita.


3 comentarios:

Sony dijo...

en un pais donde reina el caos,la destructuracion social y politica no hay otra manera de encaminar esto,o se hace cargo del control un pais con mayor posicion economica o los haitianos estan perdidos y mucho mas los niños,esos niños que han sido olvidados por todos los gobiernos,abandonados a su suerte,es hora ya de que alguien piense en el futuro de este pais,el su hambre,su miseria,su educacion,su estructura social y todas sus necesidades.

Adriana Alba dijo...

Roguemos porque los "poderosos", porque el único poder lo tiene Dios, tomen conciencia de una vez por todas, que se necesita un cambio radical, no sólo en las estructuras económicas y políticas, sino en su conciencia, en sus almas, en su espíritu,!!

Sony dijo...

gracias por dejar tu comentario adriana,ojala que entre todos hagan algo por este pais y como dices tu que de una vez por todas se tome conciencia de lo que pasa alli,es hora de que esos pequeños dejen de criarse a la buena de dios,que alguien se haga cargo de esos niños que son el futuro de su pais.
un abrazo adriana y que tengas una feliz semana.

mariposas

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